La sección de tests de evainformatica.es ofrece herramientas psicopedagógicas de autodiagnóstico orientadas a mejorar el aprendizaje, la planificación académica y el desarrollo personal. Actualmente se incluyen dos instrumentos clave:
Test CHAEA, que permite identificar el estilo de aprendizaje predominante del usuario (activo, reflexivo, teórico o pragmático).
Test ACRA, que evalúa las estrategias cognitivas y metacognitivas utilizadas en el proceso de estudio (adquisición, codificación, recuperación y apoyo).
Ambos cuestionarios están disponibles de forma gratuita y pueden ser utilizados por estudiantes, docentes, orientadores y profesionales de la educación. Su aplicación es sencilla, rápida y ofrece resultados interpretables que facilitan la toma de decisiones pedagógicas.
Esta sección está diseñada para fomentar el autoconocimiento académico y apoyar procesos de orientación educativa, tutoría y mejora del rendimiento escolar.

El test CHAEA permite determinar cuál es su estilo de aprendizaje preferente.

El Cuestionario ACRA (versión alternativa) es un instrumento diseñado para analizar el repertorio de estrategias cognitivas, metacognitivas y de autorregulación que el estudiante emplea durante su proceso de aprendizaje. Su estructura se organiza en cuatro dimensiones fundamentales: Adquisición, Codificación, Recuperación y Apoyo, las cuales permiten evaluar de manera integral los mecanismos implicados en la atención, el procesamiento de la información, la evocación y la gestión de factores motivacionales y emocionales.
La finalidad de esta evaluación es identificar el perfil estratégico del estudiante, detectando fortalezas, patrones de funcionamiento y posibles áreas de intervención que puedan estar influyendo en su rendimiento académico. Los resultados obtenidos constituyen una base objetiva para el diseño de planes de mejora individualizados, orientados a optimizar la eficacia del estudio, promover la autonomía y favorecer el desarrollo de competencias de aprendizaje autorregulado.
Este cuestionario no evalúa aptitudes intelectuales ni conocimientos curriculares, sino procesos y hábitos de estudio, por lo que su utilidad depende de la sinceridad y precisión con la que el estudiante responda. Se recomienda contestar atendiendo al comportamiento habitual y no a situaciones excepcionales.